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Los problemas de la voz como enfermedad profesional

La comunicación verbal es una faceta del trabajo que se hace imprescindible en gran cantidad de tareas. La ausencia de voz o el mal estado de ésta implica una incapacidad para poder trabajar, o hacerlo de forma limitada en muchas ocasiones.

Muchos son los puestos de trabajo en los que el uso de la voz es un elemento fundamental e ineludible, destacando 3 colectivos:

  • Las figuras del arte y del espectáculo, que requieren de una técnica y de unos procedimientos de uso de ésta muy cuidadosamente planificados y ejecutados
  • El personal docente, cuyo día a día requiere de un uso intensivo de la voz, en ocasiones de difícil control
  • Los teleoperadores, colectivo con un alto requerimiento vocal para el desarrollo de su profesión

Síntomas de alerta de un problema de la voz

A lo largo de la jornada laboral se puede notar una dificultad creciente para una correcta fonación, que empezaría siendo una ligera incomodidad o carraspera. La voz puede ser emitida de forma entrecortada, o sin el control en la emisión que habitualmente se tiene. Cuando es necesario toser o aclarar la garganta con excesiva frecuencia por la aparición de mucosidad, también puede tratarse de un indicio de que se da un uso exigente de la voz que no está correctamente respaldada por las medidas preventivas para su cuidado.

Es necesario realizar una exploración física de la laringe en toda disfonía recidivante, o que se prolongue más allá de 15 días.

Principales enfermedades que pueden afectar a la voz

Cuando la pérdida de las cualidades de la voz son persistentes y no mejoran con una pausa breve, se puede estar ante una disfonía funcional. Una disfonía es un trastorno cualitativo de la voz. En el caso de que la pérdida de la voz sea total se denominará afonía. El tejido humano que incluye a las cuerdas vocales presenta alteraciones que puede llevar a diferentes lesiones, tales como nódulos de cuerdas vocales.

Para diferenciar un tipo de lesiones que se puedan relacionar con el uso de la voz, de aquellas que pueden estar originadas por infecciones de las vías respiratorias, se considerará el tiempo de evolución. Así, se considera que una disfonía relacionada con una actividad de uso de la voz inadecuada puede aparecer tras tres semanas de evolución, siendo este espacio una referencia para valorar el origen del daño.

En el caso de ser profesional de la voz, se ha de consultar con los servicios asistenciales de la mutua para que un equipo profesional especialista en trastornos vocales realice el diagnóstico del problema y se oriente sobre el tratamiento a seguir.

Los problemas relacionados con la voz son, en general, tratables y curables. Entre el 70 % y el 80 % de estos trastornos se resuelven con rehabilitación vocal.

Si la lesión que se diagnostica a profesionales de la voz se corresponde con nódulos en las cuerdas vocales, la mutua comunicará la enfermedad profesional al Instituto Nacional de la Seguridad Social, siguiendo el procedimiento establecido en el Real decreto 1299/2006, de 10 de noviembre.

Recomendaciones para el correcto cuidado de la voz

Proteger la voz requiere de una actitud personal de cuidado permanente, dentro y fuera del trabajo, y de un estilo de vida saludable, acorde con el uso profesional de la voz: se deben tener unas pautas de reposo de la voz adecuadas y evitar el tabaco, cuidar la alimentación, ya que los reflujos gástricos pueden acidificar la faringe y la laringe, y prevenir cambios bruscos de temperatura, usando prendas de abrigo que ayuden a controlar este factor.

Mantener un nivel correcto de hidratación en los tejidos, bebiendo entre seis y ocho vasos de agua al día, evitando la ingesta de bebidas a temperaturas extremas y limitando el café y la ingesta de alcohol. Los caramelos pastillas o productos similares que alivian momentáneamente las molestias en la garganta pueden producir un efecto rebote, en caso de ser usados con continuidad, y pueden empeorar la situación.

Así mismo, se deberán controlar las condiciones ambientales de trabajo. La humedad relativa inadecuada, corrientes de aire, acondicionamiento inadecuado en el ambiente,… contribuirán notablemente a que se reseque la garganta y, a largo plazo, que se dañe el sistema fonador que conforma el habla. Contaminantes o formas de polvo también son agentes que se deben controlar.

Por último, el ruido ambiental es un factor fundamental para el cuidado de la voz. Hacer inteligible una comunicación oral en un ambiente ruidoso implica emitir la voz a un nivel de ruido superior al que existe, por tanto contribuye a empeorar la condición ambiental, además de empeorar la salud del comunicador por lo forzada que se ha de proyectar.

Si quieres más información sobre este tema, consulta ‘Buenas prácticas para el cuidado de la voz en el medio laboral‘.

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