Tras un evento catastrófico, es normal que las personas desarrollemos una serie de alteraciones emocionales, que se van a presentar en menor o mayor parte dependiendo de varios factores.
Es común que tras estar expuestos a una situación catastrófica, sintamos tristeza, miedo, rabia o cualquier emoción que aparece como respuesta ante la magnitud del suceso. Estas emociones, en la mayoría de casos, deben entenderse como reacciones normales ante situaciones de gran impacto.
Por lo general, pueden sentirse diferentes tipos de emociones que son reactivas y transitorias. En la mayor parte de casos, se estabilizarán pasado el tiempo.
A continuación, compartimos recursos para facilitar la recuperación en estas situaciones.