Las vacaciones son el momento más esperado del año para desconectar, descansar y disfrutar del ocio en familia, con amigos o descubriendo nuevos destinos. En nuestra apuesta por una empresa saludable, queremos que disfrutes al máximo de tus días de descanso.
Si vas a viajar, especialmente al extranjero, una planificación correcta es la clave para evitar imprevistos. Te compartimos esta guía práctica con las mejores recomendaciones de salud laboral y bienestar para preparar tu viaje antes de salir de casa.

Antes del viaje, preparación
1. Infórmate a fondo sobre tu lugar de destino
Antes de preparar la maleta, investiga las condiciones del país o región que vas a visitar. Esto te permitirá adaptarte rápido y evitar riesgos innecesarios:
- Higiene y entorno – Consulta la calidad del agua potable y las normas de seguridad alimentaria locales.
- Factores climáticos – Revisa la altitud, los niveles de humedad y las temperaturas para adaptar tu ropa y cuidado de la piel.
- Cultura local – Conoce los códigos de comportamiento y leyes del destino para una convivencia respetuosa.
- Alertas sanitarias – Infórmate sobre el riesgo de enfermedades infecciosas endémicas y las vacunas obligatorias.
2. Viajar con una enfermedad crónica, tu checklist de salud
Padecer una patología crónica no es un freno para viajar, siempre que lo planifiques con antelación siguiendo estos pasos esenciales:
- Consulta médica previa – Ves a tu médico de referencia para informarle sobre tu viaje y seguir sus pautas.
- Vacunación al día – Asegúrate de tener el calendario de vacunación actualizado y específico para tu destino.
- Reserva de medicación – Calcula la cantidad de fármacos necesaria para cubrir toda tu estancia y un margen extra por si surgen retrasos.
3. Transporte seguro de medicamentos y tratamientos
- Documentación sanitaria esencial – Lleva siempre con tu Tarjeta Sanitaria Individual (TSI), DNI o pasaporte, recetas médicas actualizadas, plan de medicación detallado y un informe médico (imprescindible en inglés para viajes internacionales). Si utilizas sustancias reguladas, añade el certificado oficial.
- Equipaje de mano – Lleva siempre tus fármacos esenciales en su envase original dentro del equipaje de mano. Presta atención a su conservación térmica y planifica las tomas si vas a sufrir un cambio de zona horaria (jet lag).
- Dispositivos médicos – Revisa el estado de tus inhaladores, plumas de insulina o glucómetros antes de salir.
- Logística y energía – No olvides meter en la maleta adaptadores eléctricos universales y baterías de repuesto para tus dispositivos de salud.
- Residuos responsables – Planifica cómo desechar correctamente el material usado y los residuos de medicamentos.

4. Documentación sanitaria y seguros de viaje
- Viajes nacionales – No olvides tu tarjeta sanitaria.
- Viajes por Europa y Suiza – Solicita con antelación la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) para garantizar asistencia médica equivalente a la de los ciudadanos locales.
- Seguro médico internacional – Para destinos fuera de Europa, contrata un seguro de viaje con amplia cobertura sanitaria para evitar asumir los costes médicos.
- Centro de vacunación – Idealmente de 4 a 8 semanas antes de sali, para valorar riesgos.
5. ¿Qué debes incluir en tu kit básico de primeros auxilios para el verano?
- Material de curas – Algodón, gasas, vendas, esparadrapo, tiritas, pinzas, tijeras de punta roma y termómetro digital.
- Analgésicos, antitérmicos, antifúngicos, antieméticos y antiácidos.
- Preparados de rehidratación oral, repelentes y productos para picaduras o quemaduras.
- Lágrimas artificiales y antiséptico externo (clorhexidina).
- Ropa, calzado y fotoprotección, según el destino.
Durante el viaje, disfruta con seguridad
1. Higiene alimentaria, di adiós a los problemas de estómago
- Agua siempre segura – Si viajas a zonas con saneamiento deficiente, bebe únicamente agua embotellada y asegúrate de que la abran en tu presencia. Evita los cubitos de hielo en las bebidas.
- Cuidado con la comida expuesta – Consume alimentos bien cocinados y que se sirvan calientes. Evita las verduras crudas, las frutas sin pelar y las salsas que lleven horas a temperatura ambiente para evitar intoxicaciones alimentarias. Consulta los riesgos locales sobre biotoxinas en pescados y mariscos.
- Higiene de manos – Lávate las manos con agua y jabón frecuentemente, especialmente antes de comer. Si no tienes un baño cerca, usa el gel hidroalcohólico de tu botiquín.

2. Protégete del clima veraniego
- Hidratación constante – Bebe agua regularmente, incluso si no tienes sed, para evitar la deshidratación y los golpes de calor.
- Sol bajo control – Aplícate el protector solar de amplio espectro cada dos horas y después de cada baño. Evita la exposición directa en las horas centrales del día (de 12 a 16 h) y usa gorra y gafas de sol.
- Ropa adecuada – Utiliza prendas ligeras, transpirables y de colores claros. Si haces caminatas, estrena calzado semanas antes para evitar rozaduras que estropeen tus excursiones.
3. Mantén los insectos a raya
- Uso de repelentes – Aplícate el repelente de insectos sobre la piel expuesta y la ropa, especialmente al amanecer y al atardecer.
- Barreras físicas – Si duermes en zonas de riesgo de enfermedades de transmisión por mosquitos, usa mosquiteras y enciende el aire acondicionado si está disponible.
4. Ante todo, prevención
- Sin accidentes – Cumple las normas locales de tráfico y conoce las particularidades de la conducción.
- Baños e higiene – Evita ríos y lagos de agua dulce por riesgo de parásitos, las piscinas cloradas son la mejor opción.
- Higiene frecuente – Seca bien la piel para evitar focos de infección.
- Evita tocar animales – Incluidos los domésticos, por falta de conocimiento del control sanitario.
5. Cuida tu salud
- Identificador con sus datos clave – Grupo sanguíneo, Rh, alergias o patologías crónicas.
- Altitud y clima – La gran altitud puede descompensar problemas cardíacos o pulmonares y causar insomnio o cefalea. El calor y la humedad extrema llevan a deshidratación y golpes de calor.
- Jet lag – Si cambias de huso horario, ajusta las alarmas de tu móvil para mantener el intervalo correcto entre las tomas de tus medicamentos crónicos.

Después del viaje, la vuelta a casa y el autocuidado
1. Vigilancia de la salud y síntomas de alerta
- Fiebre – Si has viajado a un país tropical y presentas fiebre, escalofríos, diarrea persistente o erupciones en la piel al volver, acude al médico de inmediato e indícale qué países has visitado. Algunos síntomas de enfermedades tropicales pueden tardar semanas en aparecer.
2. Gestiona tu bienestar emocional
- Combate el síndrome postvacacional – La vuelta al trabajo o a los estudios puede generar estrés o apatía. Vuelve a casa un par de días antes de reincorporarte para adaptar tus horarios de sueño de forma gradual.
- Mantén los buenos hábitos – Aprovecha la energía del verano para consolidar las rutinas saludables que iniciaste en vacaciones, como caminar más, comer fruta de temporada o pasar tiempo al aire libre.
Disfrutar de un descanso merecido también implica cuidar de nosotros mismos desde el primer minuto de la planificación.
¡Buen viaje y feliz descanso!
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