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La gestión de la contingencia común por las mutuas de accidentes de trabajo y por qué sus resultados económicos dan pérdidas

 

 

Son muchas las noticias que recogen los medios de comunicación tratando el tema del absentismo y su repercusión en la prestación por contingencia común, pero eso no evita que sigan existiendo dudas y lagunas al respecto. Este artículo de opinión pretende analizar detalladamente el tema, aportando datos de las 20 mutuas autorizadas para colaborar en el marco de la Seguridad Social, que han sido extraídos de informes elaborados por AMAT, Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo, así como de Asepeyo que, dentro del sector de las mutuas, recaudó aproximadamente el 16% del total de cuotas del pasado año 2017.

La prestación de la contingencia común ha tendido a presentar pérdidas, fundamentalmente a partir del 2015. Dichas pérdidas ascienden cada año y es un hecho que han afectado casi a la totalidad de las mutuas durante el 2017.

En la siguiente tabla se puede observar la evolución, desde el año 2005, en el conjunto de las 20 mutuas.

IT Contingencias comunes

Cuando se hace alusión en los ejercicios 2016 y 2017 a las siglas F.A. quiere decir que el resultado que se presenta es, antes de aplicar la financiación adicional o tras aplicarla. Esta financiación adicional es un importe que otorga el Ministerio de Trabajo a las mutuas que carezcan del importe necesario en la reserva de estabilización de contingencias comunes, o resulte insuficiente el que se dispone, y que acrediten el cumplimiento en el ejercicio de unos requisitos que la norma reguladora establece cada año.

 

Ya en el 2005 algunas mutuas presentaron pérdidas (un total de seis), y en los años siguientes esa tónica se mantuvo. En el 2013, sin embargo, el número de mutuas con resultados deficitarios bajó considerablemente.

En 2016, y de forma más evidente en el 2017, el número de mutuas con pérdidas se situó en 18, sobre las 20 que conforman el sector.

Como se observa en la gráfica, fue en el año 2015 cuando los resultados globales del sector de las mutuas empezaron a ser deficitarios, con unos incrementos realmente preocupantes.

Por lo tanto, si la evolución era positiva en cifras absolutas hasta el año 2014, ¿qué ha sucedido en los últimos tres años para dar ese vuelco tan llamativo?

El incremento de las bajas médicas

otorgadas por los Servicios Públicos de Salud de las Comunidades Autónomas

Incremento que no va paralelo con el incremento de la población protegida por las mutuas a estos efectos.

La tabla siguiente muestra datos que ayudan a comprender esta evolución, todos ellos extraídos de Asepeyo.

Véase cómo en el periodo de los años 2008-2013 el decremento de los casos con baja médica indemnizados por la Mutua (régimen general) es del 29.6%. Y, por el contrario, el decremento de los trabajadores protegidos es del 9.4%.

Lo que significa que en ese periodo, el descenso en el número bajas médicas registradas por Asepeyo triplica al de trabajadores protegidos en la prestación de contingencias comunes.

Y es en el periodo 2013-2017, cuando la tendencia cambia y se produce el inicio del camino que conducirá a arrojar pérdidas en los últimos años.

Así vemos cómo en este último periodo, el incremento de la población protegida se elevó hasta el 19.8%, y el incremento de las bajas médicas fue del 53.4%. Es decir, las bajas médicas casi triplican el porcentaje del incremento de población protegida. Todo lo contrario que en el periodo 2008-2013.

Cabe destacar que en el primero de los periodos, España pasó por una  recesión económica y laboral, de ahí ese alto decremento en el número de bajas médicas indemnizadas por la Mutua. Y que cuando revierte la situación económica y se produce empleo, el incremento de las bajas médicas es casi el triple al incremento de la población protegida para esta prestación en concreto.

La consecuencia de esto último se traslada al número de días indemnizados que han sido asumidos por Asepeyo y, por lo tanto, al coste de esta prestación. En el siguiente gráfico se pone de manifiesto:

 

Desde la cifra más alta registrada por la Mutua en el año 2008, vemos como cada año esa cifra de días indemnizados se reduce, hasta alcanzar el mínimo durante el 2013. En ese periodo (2008-2013), los días baja indemnizados se reducen en un 30%,  cuando la población protegida se había reducido en un 9.4%.

Pero en el periodo 2013-2017 los días baja crecen de una forma alarmante. En cuatro años ese incremento hace que la mutua alcance los 16.8 millones de días indemnizados.

Si ya en el 2016 el número de días indemnizados superó en casi un millón la cifra máxima del peor de los años en la Mutua (el 2008), de nuevo en el 2017 se constata cómo se crece en días indemnizados en algo más de dos millones sobre el cierre del 2016.

Como resultado sabemos que en cuatro años, el incremento global de días se eleva en un 74.2%, cuando en ese mismo periodo el incremento de la población protegida fue del 19.8%.

Dicho de otra forma, en ese periodo se cuadruplica el crecimiento de los días baja sobre el incremento de la población protegida por la Mutua en esta prestación.

El incremento en la duración media de la baja médica

en los casos indemnizados

Si bien en los años 2013 y 2014 la Mutua presentaba una media de 68.43 días por caso indemnizado y con alta médica, en los tres años siguientes esa media se ha incrementado en 10 días (78.74 días). Es la media más alta en el periodo 2008-2017 y preocupa, especialmente, la tendencia seguida. Recordar que la concesión de las bajas y altas médicas es una potestad de los servicios Públicos de Salud.

En el siguiente cuadro, además de otros datos de interés, se refleja la media de los días baja de todo ese periodo:

La aportación económica que hace la Tesorería General de la Seguridad Social

a cada mutua para la gestión de esta prestación.

Esa aportación viene referida a un cálculo que se obtiene de multiplicar el importe cotizado por las empresas asociadas a la mutua en esta contingencia por un coeficiente que cada año fija la Orden Ministerial del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

Ese cálculo determina el techo de la disponibilidad económica de la mutua para esta gestión, que va más allá del pago de las prestaciones o subsidio (incluye también la asistencia sanitaria realizada, el coste de los profesionales contratados por la mutua, etc.).

Evolución en el periodo 2008 – 2017:

  • 2008

    La población protegida por Asepeyo era de 1.6 millones de trabajadores y se indemnizaron 13.7 millones de días. Para sostener esa gestión, el coeficiente aplicable era el 0.059 sobre las cuotas ingresadas por las empresas a la TGSS. En el año siguiente se mantiene ese mismo coeficiente y los días baja no alcanzan los 13 millones.

  • 2010 y primer semestre del 2011

    El coeficiente lo eleva el Ministerio de Trabajo hasta el 0.06, cuando se advierte que seguía bajando el número de días baja indemnizados y también las bajas médicas.

  • Mediados del 2011

    El coeficiente es rebajado al 0.05 (el mismo que se fijó en el 1996), quizás debido a que en el año precedente se arrojó por las mutuas un excedente que superaba los 300 millones de euros y solo dos mutuas presentaron pérdidas en sus resultados. Y así se ha mantenido hasta el año 2015, inclusive.

  • 2012- 2013

    Se mantuvo a la baja el número de días indemnizados, en cambio esa tendencia se invierte en el año 2014 y siguientes, con un incremento de los días baja del 74.2%. Y, sin embargo, la fracción de cuota se mantiene sin modificar, siendo evidente que la tendencia había cambiado, que los ratios eran muy malos y que los excedentes de las mutuas menguaban.

En concreto el excedente más alto presentado por Asepeyo por esta prestación y en ese periodo fue de 53.3 millones de euros en el año 2013. Ante esos incrementos registrados en las bajas médicas, en la duración media y en los días baja indemnizados, y la falta de una financiación más ajustada (coeficiente), los excedentes desaparecieron (en el año 2015 la Mutua presentó una mínima pérdida, de 1.2 millones de euros, que se ha elevado hasta los 58.4 millones en ultimo año y hasta los 109 millones en el 2017).

Y ello a pesar de que, para el pasado año, la Orden Ministerial de Cotización recogió un mínimo incremento de la fracción de cuota, que fue elevada al 0.051, claramente insuficiente a la vista de la tendencia ya conocida de los años anteriores, no de Asepeyo sino de la casi totalidad de las mutuas del  sector. Por lo tanto, no hay duda que esta insuficiente fracción de cuota, que era mucho más alta en épocas de menor gasto y bajas médicas, es la causante del problema económico que el conjunto del sector presenta. Unido, claro está, al tema del incremento de las bajas médicas.

Conviene saber que las pérdidas en los tres últimos años provienen del Régimen General de la Seguridad Social, mientras que el régimen de los trabajadores autónomos da siempre un excelente resultado en las mutuas. Por lo tanto, este régimen no causa pérdidas al sistema de la Seguridad Social. Donde está el problema es en el Régimen General, que es el causante de esta evolución negativa. El siguiente cuadro así lo demuestra:

La siguiente gráfica refleja cual ha sido el porcentaje de gasto asumido por Asepeyo desde el inicio de esta específica gestión, gasto referido en exclusiva a la prestación en si misma, sin contemplar los gastos de gestión que le son propios, tanto sanitarios como de personal. Y también refleja la evolución del coeficiente aprobado en cada año por el Ministerio de Trabajo para trasladar a las mutuas el dinero con el que abonar todo el conjunto de gastos que conforma esta prestación:

Analizar esta gráfica permite advertir lo siguiente:

En los años 1996-1997 el coeficiente asignado a las mutuas fue del 0.05. Ese coeficiente demostró ser suficiente para dar excedente de la gestión.

En el periodo 1998 a 2002 el coeficiente fue elevado hasta el 0.055, lo que si bien fue positivo en los tres primeros años, en los años 2001 y 2002 la mutua registró pérdidas por 4 y 14.5 millones de euros.

Como fuera que esas pérdidas no solo se instalaron en Asepeyo sino en el sector, el Ministerio de Trabajo decidió elevar el coeficiente hasta el 0.059, y así se mantuvo entre los años 2003 y 2009. El efecto puede verse: inmediatamente se notó el resultado y los siguientes años el sector arrojó, por lo general, resultados positivos.

Es más, el citado Ministerio, llegó a elevar esa fracción de cuota hasta el 0.06. Eso se produjo entre los años 2010 y la mitad del 2011.

Es conocido que los años de crisis en España produjo  una importante reducción de la población laboral asegurada a la Seguridad Social, y eso conllevó también que las bajas medicas otorgadas por los Servicios Públicos de Salud experimentasen importantes decrementos, lo que se tradujo en que los resultados de las mutuas fuesen positivos aun a pesar de que a partir del segundo semestre del 2011 el coeficiente a aplicar fuese rebajado al inicial del 1996, es decir, el 0.005.

Pero a partir del año 2013 la situación cambió. España empezó a mejorar y de forma importante aumentó la población laboral afiliada a la Seguridad Social. Ese incremento no se tradujo en la mejora del coeficiente compensatorio a las mutuas y la gráfica evidencia que a causa de ello y, como se ha dicho antes, también a causa del muy importante incremento de las bajas médicas, los resultados positivos presentados por el sector de las mutuas, y específicamente por Asepeyo, comenzaron a descender. A partir del año 2015 se registran pérdidas, mínimas en ese año, pero con especial relevancia y preocupación en los siguientes años.

La siguiente gráfica ayuda a visualizar ese recorrido de resultados desde el ejercicio de 2008, coincide con el inicio de la crisis:

Confiamos en que este artículo amplíe el conocimiento sobre esta prestación. Esperamos que la situación mejore a corto plazo y que el Sistema de la Seguridad Social (por conducto de las mutuas) no presente pérdidas. Entendemos, no obstante, que para conseguirlo es necesario adoptar medidas urgentes, tanto de financiación de la prestación como de gestión.

Vicente Aparicio
Director Gerente de Asepeyo

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